El Modelo Económico PANC (ó PNNC)

Ensayos hipotéticos sobre la economía sin efectivo de Ybymarã

    1 – Necesidad de un cambio de paradigma

    Todas las economías conocidas funcionan con dinero o alguna forma de corres­pondencia directa entre los productos y servicios que circulan en el sistema. La llegada del dinero fue revolucionaria y permitió una agilidad mucho mayor en el comercio. Sin embargo, el nivel de complejidad en la gestión de las economías basadas en efectivo ha aumentado exponencialmente, generando varios problemas.

    1.1 – Problemas generados por el uso del dinero

    El primer problema surge de la administración y control de la cantidad de dinero en circulación, donde se gastan excesivos recursos del sistema que podrían destinarse a áreas productivas.

    Otro problema tiene que ver con los valores atribuidos a cada ítem, ya sea produc­to, servicio u otros. Muchos artículos esenciales están infravalorados y otros artículos inútiles o superfluos están sobrevalorados.

    El tercer problema es la desigualdad excesiva. Asignar un valor exacto a cada cosa es sencillamente imposible. A veces intentamos sortear esto flexibilizando los valores, pero esto vulnera la igualdad de derechos de las personas sobre los artículos, ya que no se corresponden con el esfuerzo y la producción de cada uno.

    El cuarto problema es psicológico: el sentimiento de pérdida al adquirir algo por un valor considerado alto, o deshacerse de un artículo por uno considerado bajo. Tam­bién existen distorsiones de valores donde un billete con valor «x» produce la sen­sación de valer más que un artículo al que se le atribuye el mismo valor «x».

    El quinto problema es una distorsión de prioridades, donde los valores monetarios adquieren más importancia que los productos y servicios que representan. En este con­texto, la prestación de servicios y la producción de bienes son efectos secundarios de las transacciones financieras, que tienen una importancia irreal y desconectada de la realidad.

    1.2 – Capitalismo y socialismo

    En primer lugar, es necesario considerar que el capitalismo y el socialismo son sis­temas económicos y, como sistemas, son neutrales: no son ni buenos ni malos. Por tan­to, cada uno se adapta mejor en diferentes contextos. El capitalismo se adapta mejor a una cultura egocéntrica, donde cada individuo defiende sus derechos. En una cultura más altruista, el socialismo podría ser más apropiado.

    Cabe mencionar que, en la práctica, la situación es mucho más compleja. En los sistemas capitalistas también existe un sesgo socialista, ya que los gobiernos ofrecen garantías mínimas para cada ciudadano. En el socialismo, las necesidades y garantías individuales son exclusivas de la minoría dominante, que acaba teniendo las ventajas del capitalismo sin sus riesgos.

    El egocentrismo en los modelos económicos está tan profundamente arraigado en nuestra cultura que ni siquiera nos damos cuenta. El sentimiento de propiedad, «es mío», se ha convertido en ley, lo que estimula conflictos y genera desigualdades, tanto en el capitalismo como en el socialismo.

    1.3 – Conclusión

    Con base en lo anterior, se hace deseable idealizar algún sistema económico que dé más importancia a los bienes y servicios que a aquello que se utiliza para represen­tarlos. También es deseable que las garantías básicas de supervivencia estén integradas en el propio sistema y que haya una distribución más equitativa, permitiendo, al mismo tiempo, que quienes más contribuyen a la producción también puedan tener mayores retornos. Además, debería fomentar la fabricación de bienes más duraderos, minimi­zando la producción de residuos y los problemas derivados de ellos.

    2 – Una alternativa al dinero

    Considerando que el derecho de las personas a disfrutar de bienes y derechos debe ser equitativo y que la correspondencia exacta entre el modelo de representación y lo representado es imposible en la práctica (probablemente requeriría más recursos que los disponibles en el sistema). Un modelo más flexible puede generar mejores resulta­dos. Luego tenemos el sistema «Punto-Evaluación-Nivel-Cuota», o PANC (del portu­gués Ponto-Avaliação-Nível-Cota), cuyas ideas básicas se describen a continuación.

    Puntos: Representan la cantidad de bienes y servicios disponibles. Equivale al PIB en los sistemas monetaristas, teniendo una relación más directa con el dinero (cada punto se puede expresar como una unidad monetaria). Cada punto tiene una fecha de vencimiento. Se sugiere que el punto estándar corresponda a 1 hora de trabajo con vali­dez de un año.

    Evaluación: Son evaluaciones que el consumidor realiza sobre el producto o ser­vicio, obteniendo una puntuación. El productor o proveedor recibe una remuneración según las puntuaciones y el volumen de productos, teniendo en cuenta la cantidad de puntos necesarios para completar el producto o servicio. Una puntuación intermedia mantendrá al productor o proveedor en el mismo nivel.

    Niveles: Derecho que tienen las personas sobre productos y servicios. Al alcanzar una determinada cantidad de puntos, la persona sube de nivel. Solo puede bajar de ni­vel si los puntos expiran. Los niveles se dividen en subniveles cuyos derechos pueden variar según las fluctuaciones del mercado. Así, una persona en el nivel 4 puede fluc­tuar entre 4,0 y 4,9, dependiendo del mercado, pero solo puede bajar a 3 o subir a 5 por su propio esfuerzo y mérito (o falta de él). Los subniveles funcionan como una especie de bonificación.

    Cuotas: Limitar el consumo por producto o servicio. Se fija en función de la dis­ponibilidad y la demanda, de acuerdo con las reglas del mercado. Así, la limitación del consumo no está dada por los puntos (dinero) que tenga el individuo, sino por la dispo­nibilidad efectiva del producto o servicio.

    2.1 – Puntos

    Los puntos se otorgan individualmente a cada persona, son intransferibles y tie­nen una validez limitada. Hay varias formas de ganar puntos; la más básica es el traba­jo estándar, donde se gana un punto estándar por hora trabajada que tendrá una validez de un año. El trabajo estándar debe tener las siguientes características:

    1 – Requiere poco esfuerzo;

    2 – No es peligroso, agotador o insalubre;

    3 – No es necesaria especialización ni experiencia;

    Además de los puntos estándar, puedes ganar puntos extra:

    1 – Puntos extra por estudio/trabajo de especialización;

    2 – Puntos extra por requerir esfuerzo físico o mental;

    3 – Puntos extra por necesidad socioeconómica comprobada;

    4 – Puntos extra por penuria, peligrosidad o condiciones insalubres;

    5 – Puntos extra por trabajos rechazados por otras personas;

    6 – Puntos extra por invenciones y obras intelectuales;

    7 – Puntos extra por cualquier cosa que agrade a la gente y genere un «me gusta» (cada «me gusta» no necesariamente genera un punto, y pueden ser precisos varios «me gusta» para cada punto);

    8 – Puntos extra por necesidad comprobada del trabajo realizado.

    2.2 – Niveles

    Determinan cómo los bienes y servicios serán o no accesibles para las personas y las empresas. Normalmente, los niveles más bajos solo dan acceso a derechos más bási­cos de menor complejidad productiva (los derechos y garantías esenciales son accesi­bles a cualquier ciudadano independientemente de su nivel y puntuación).

    Una sugerencia es numerar los niveles del 1 al 10, como se describe a continua­ción.

    Nivel 0 – solo bebés y personas que no pueden cuidar de sí mismas.

    Nivel 1 – nivel más bajo que puede alcanzar una persona capaz (en posesión de sus facultades mentales). Solo comida, ropa básica y un dormitorio con baño en un al­bergue.

    Nivel 2 – Nivel límite. Se impide a la persona tener algunos derechos. Puedes per­der el derecho a disfrutar de una casa. Derecho a dulces y juguetes para niños menores de 12 años.

    Nivel 3 – nivel socialmente aceptable más bajo para cualquier persona capaz ma­yor de 12 años. Casi todo tipo de comida y ropa. Derecho a disfrutar de una casa y al­gunos aparatos electrónicos.

    Nivel 4 – Además del N3, el derecho a la electrónica, excepto los de alta compleji­dad, y el uso de vehículos motorizados de pasajeros.

    Nivel 5 – Además de N4, derecho a un androide auxiliar y propiedad de una casa y un vehículo de motor.

Nivel 6 – Derecho a todo lo que le está permitido a un ciudadano civil común y corriente.

    Nivel 7 – Junto con otros N7, podrás constituir empresas, promover investigacio­nes científicas, construir edificios y realizar obras no residenciales, entre otras. Tam­bién puedes asociarte con personas de un nivel inferior (de N3 en adelante) para darles derecho a hacer un trabajo. Solo se puede acceder al N7 previa inscripción en un orga­nismo competente.

    Nivel 8 – Exclusivo para personas jurídicas. Pueden contratar maquinaria, insu­mos para la producción, construcción civil y obras de todo tipo. En una sociedad em­presarial se requiere al menos un ciudadano de nivel 7.

    Nivel 9 – Gobierno y personas jurídicas que trabajan en sistemas críticos, debida­mente registrados ante organismo competente. Pueden emprender construcciones y obras civiles, gubernamentales y militares, gestionar la distribución de energía y agua, entre otras.

    Nivel 10 – único gobierno en situaciones de calamidad apocalíptica, donde todo el país está arruinado. Puede hacer cualquier cosa. Para desastres aislados, donde la eco­nomía del país todavía funciona, el nivel 9 es suficiente para enviar toda la ayuda nece­saria.

    Los niveles 1 a 7 se subdividen en diez partes cada uno, constituyendo sucesivos derechos de bonificación por cada décimo. Los décimos (subniveles) se alcanzan me­diante puntuación, pero también fluctúan según las variaciones en la disponibilidad de los bienes y servicios cubiertos. Sin embargo, los niveles son mucho más estables que los subniveles. Una vez alcanzado un nivel, su poseedor solo lo perderá cuando cadu­quen los puntos. Así, alguien con nivel 4 puede fluctuar entre 4,0 y 4,9 dependiendo de la variación del mercado, pero solo bajará a 3 si gana sus puntos o subirá a 5 si consi­gue más puntos.

    Para el nivel 8 (negocios) puede haber cien subdivisiones (8,00 a 8,99), no gradua­les como en los niveles 1 a 7, sino más bien focalizadas. Por lo tanto, el nivel 8.30 no significa que tengas derecho a más que el nivel 8.20, sino a cosas diferentes. Una posi­ble atribución de competencias podría ser la siguiente:

    8.00 – Agricultura

    8.10 – Minería y metalurgia

    8.20 – Procesamiento de alimentos y medicamentos

    8.30 – Manufactura en general (máquinas, ropa, muebles, etc.)

    8.40 – Construcción civil, empresarial y gubernamental

    8.50 – Transporte y comercio (logística)

    8.60 – Salud

    8.70 – Educación e investigación científica

    8.80 – Artes

    8.90 – Administración y gestión

    Para el nivel 9 (gubernamental), los derechos y limitaciones están establecidos por las leyes y no por el mercado.

    El nivel 10 solo puede instituirse en casos de calamidad pública (desastres natura­les, guerras, etc.) y previa aprobación del Consejo Supremo (compuesto por los líderes de los siete poderes).

    2.3 – Cotas

    Cada persona tendrá derecho a una cuota determinada de cada producto, bien o servicio. Por ejemplo, supongamos que cada persona tiene derecho a un kilogramo de arroz a la semana. Este derecho es personal e intransferible. La idea es que las cuotas sean bastante generosas, ya que cada persona tiene un perfil de consumo diferente. En cuanto a los productos básicos, deben producirse en cantidades suficientes, incentiva­das con puntuaciones más altas si es necesario.

    2.4 – Ejemplos de puntuación – personas físicas

    A continuación se muestra un boceto que da una idea de cómo funcionaría la rela­ción entre puntos y niveles.

    N0 y N1 – no requieren puntuación. Consisten en derechos fundamentales básicos para cualquier ciudadano: vivienda, alimentación, vestido, transporte público, seguri­dad, salud y educación.

    N2 – 10.000 puntos (+/– 4 años de trabajo con puntos estándar)

            (220 horas/mes)

    N3 – 30.000 puntos (+/– 11 años de trabajo con puntos estándar)

            (220 horas/mes)

    N4 – 50.000 puntos (+/– 18 años de trabajo con puntos estándar)

            (220 horas/mes)

    N5 – 100.000 puntos

    N6 – 200.000 puntos

    N7 – 500.000 puntos

    N8 – Subnivel según área de actividad.

    N9 – Legislación específica

    Los niveles superiores a N4 son imposibles de obtener simplemente trabajando por puntos estándar. Luego, los puntos deben obtenerse por otros medios, como espe­cialización, esfuerzo físico o mental, etc.

    2.4 – Ejemplos de puntuación – entidades legales

    Los puntos de la empresa tampoco son transferibles. Es importante que solo los individuos tengan derecho a calificar subjetivamente (calificando) tanto a las empresas como a otras personas. Las empresas solo pueden puntuar subjetivamente a otras em­presas y deben registrar los puntos de sus empleados según el trabajo y especialización de cada uno. Así, al comprar un producto, la persona debe dar una calificación,     diga­mos del 1 al 5, que se convertirá en puntos dependiendo del producto.

    La conversión de calificaciones en puntos debe depender de la facilidad o dificul­tad de obtención del producto evaluado. Así, la evaluación dada por un kilo de sal se convertirá en menos puntos que la misma nota dada a un carro. Una sugerencia es que la empresa lleve a cabo una «contabilidad» para determinar cuántos puntos se necesita­ron para fabricar el producto. Supongamos que la empresa dio 200 puntos a los trabaja­dores y necesitaba 150 por el insumo «A», 250 por el insumo «B», 50 por transporte y 50 por logística, para un total de 500 puntos. El grado intermedio «3» valdrá 500 pun­tos, el 4 podría valer 1000 y el 5 podría 250 puntos y el grado 1 valdría 125. Por su­puesto, esto es solo un ejemplo de cómo funcionaría. Lo único fundamental es que el valor central equilibre los puntos.

    Para una empresa, podemos fijar el punto estándar en el equivalente a un kilo de sal, que tendrá una vigencia de un año. Este punto corresponderá a todo el trabajo que implica el proceso de extracción, envasado y transporte de un kilo de sal hasta el parti­cular que lo utilizará.

    Las empresas también pueden ganar puntos en función del volumen de demanda de sus productos. Así, para productos de muy bajo valor (como caramelos, chicles, tor­nillos, etc.), la puntuación podrá darse en función del volumen de demanda, quedando registrada en los puntajes. Este tipo de puntuación también puede funcionar como una especie de bonificación para todos los productos y servicios.

    Las empresas califican a otras empresas mediante calificaciones. Así, la empresa de transporte puntúa a la que envasa la sal; esta, a su vez, evalúa a la que la extrae y a la que la envasa, y así sucesivamente. En este caso, la puntuación será por nota (puede ser de 1 a 5), que se convertirá en puntos.

    Tanto las empresas como los particulares tienen derecho a un único cambio en el valor puntuado, dentro de un plazo preestablecido. Para los productos alimenticios po­dría ser, por ejemplo, 24 horas. Para productos tecnológicos (vehículos, por ejemplo) podrá ser de 1 año.

    Como debe haber un número máximo de puntos en el sistema, los puntos asigna­dos a una calificación deben ser flotantes.

    Las empresas califican a sus trabajadores de manera un poco más rígida. Así, un trabajo sencillo que no requiera esfuerzo ni especialización recibirá el punto estándar por hora trabajada, con puntos extra por esfuerzo, peligrosidad, especialización, etc.

    Las empresas solo pueden puntuar a las personas que trabajan directamente para ellas (sus empleados) y a otras empresas proveedoras.

    2.5 – Ejemplos de puntuación – gobierno

    Los gobiernos solo deberían calificar a sus empleados y proveedores de la misma manera que lo hacen las empresas. Sin embargo, tiene la facultad de fijar el número máximo de puntos empresariales y personales disponibles en el sistema e interferir, dentro de estrechos límites y exclusivamente con el objetivo de mantener la estabi­lidad del sistema, en las relaciones entre puntos y niveles, así como en las cuotas. Sin embargo, solo podrá hacerlo mediante una ley o decreto en el que estén de acuerdo la mayoría de los poderes.

    3 – Otras consideraciones

    (A) – Es absolutamente necesario que los puntos sean intransferibles; de lo con­trario, se abrirán puertas para corromper y desestabilizar todo el sistema. Además, la transferencia de puntos va en contra de las ideas básicas del sistema PANC, ya que los puntos se pueden intercambiar como si fueran dinero. Los puntos se otorgan a las per­sonas por mérito propio o por prestación de trabajo y constituyen un derecho ina­lienable de cada persona, pudiendo solo ser retirados en caso de adquisición ilícita y mediante defensa plena. Todos los bienes pertenecen a la Comunidad (incluidos los in­muebles) y deben ser distribuidos a cada persona de mutuo acuerdo, mediante califi­caciones y puntuaciones. Es crucial fijar la vigencia mínima de cada punto, que puede ser de un año.

    (B) – Cuando alguien quiera hacer un obsequio a otra persona de nivel inferior, podrá hacerlo dentro de sus propios cupos y respetando el registro de artículos que así lo requieran.

    (C) – Un artículo usado que alguien descarta puede estar disponible para un nivel inferior. Digamos que alguien tiene un dispositivo que solo se puede obtener en el nivel 4 y se deshace de él para conseguir otro. Este objeto usado puede ser accesible para quienes están en el nivel 3. Pero se debe respetar la cuota: digamos que la persona en el nivel 4 tiene derecho a un artículo «X» por año; si se deshace del artículo «X» antes de eso, tendrá que esperar hasta la fecha límite para conseguir otro. Los artículos usados ​​también deben ser puntuados o calificados, generando puntos no solo para el interme­diario, sino también para quienes los fabricaron.

    (D) – Para permitir que los ciudadanos ingresen a la vida civil, se otorgarán puntos como bonificaciones a cada persona. La caducidad de los puntos deberá ser gradual al inicio de la vida laboral. Así, por ejemplo, a los 12 años se pueden otorgar suficientes puntos para el nivel 3, de los cuales, digamos, la mitad se pagará a los 18 años y el res­to a los 20 años. Esto permitirá una transición más fluida a la edad laboral. Los estu­diantes también deberían ampliar sus plazos de puntos.

    (E) – Las empresas también son calificadas por los usuarios de sus servicios a tra­vés de calificaciones. Una empresa con una puntuación más alta tendrá derecho a una mayor proporción del consumo y podrá crecer. Las acciones de las empresas deben dis­tribuirse según la disponibilidad del mismo modo que para los particulares. La puntua­ción de una empresa aumentará según el volumen de demanda de sus productos.

    (F) – La puntuación del trabajo será acumulativa y siempre se sumará a la puntua­ción individual. La puntuación por nota, en reconocimiento a lo individual puntuado, influirá en la puntuación media, pero de forma proporcional. Entonces, por ejemplo, una persona que obtenga una puntuación generará «x» puntos; diez personas que obten­gan una puntuación generarán «2x» puntos; 100 personas que obtengan una puntuación generarán «3x» puntos, y así sucesivamente.

    4 – Ventajas

    Las ventajas del sistema PANC están asociadas a su sencillez de gestión. A conti­nuación se enumeran algunos.

    1 – No hay necesidad de recaudación gubernamental.

    2 – Simplificación de las operaciones comerciales, ya que los productos y servi­cios no tienen asociado un valor exacto.

    3 – Elimina la necesidad de acciones sociales en materia de ingresos mínimos y garantías esenciales, como alimentación, vestido y vivienda.

    4 – Simplifica la garantía de acceso a bienes y servicios para personas con disca­pacidad temporal o permanente (accidentes, enfermedades, etc.) y para la jubilación, ya que basta con «congelar» la validez de los puntos.

    5 – Elimina el «sentimiento de pérdida» cuando alguien es puntuado, porque quien puntúa no entrega nada que le pertenezca.

    6 – Previene el desperdicio y el retrabajo, ya que orienta los bienes y servicios prestados hacia el aumento de la calidad, ya que estos se «pagan» con notas de los usuarios.

    7 – Simplifica la gestión y contabilidad empresarial, ya que solo deben otorgar puntos a los empleados según el tiempo trabajado, tipo de trabajo y especialización, sin necesidad de tener capital para ello.

    5 – Consideraciones finales

    Las relaciones de producción y distribución de bienes y derechos son extremada­mente complejas y no pueden describirse en unas pocas páginas. El sistema aquí pro­puesto solo sirve como prueba de concepto de la posibilidad de tener un sistema econó­mico que no utilice dinero.

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